Como padres, ver crecer a nuestros hijos con una sonrisa alineada y saludable es una prioridad. Sin embargo, es muy común notar que, a medida que mudan sus dientes de leche, las nuevas piezas definitivas empiezan a salir chuecas, apiñadas o con problemas de mordida. Esto despierta una duda automática: ¿cuándo es el momento adecuado para iniciar un tratamiento de alineación? En esta guía te explicamos todo sobre la detección temprana.
Es fundamental entender que en los niños existen dos etapas de tratamiento bien diferenciadas:
Ortodoncia Interceptiva (De 6 a 10 años): No utiliza los brackets comunes. Emplea aparatos removibles o fijos para guiar el crecimiento de los huesos maxilares cuando todavía son moldeables. Sirve para ensanchar el paladar o corregir mordidas cruzadas.
Ortodoncia Correctiva (A partir de los 11 o 12 años): Aquí es cuando se colocan los brackets tradicionales o alineadores, justo cuando ya ha erupcionado la gran mayoría de los dientes permanentes y se busca corregir la posición final de las piezas.
Si notas alguno de los siguientes hábitos o rasgos en tu pequeño, es momento de agendar una evaluación con el dentista para niños en Lima:
Morderse las mejillas o el paladar al comer.
Respirar principalmente por la boca en lugar de la nariz.
Pérdida muy temprana o muy tardía de los dientes de leche.
Hábito prolongado de chuparse el dedo pulgar o uso de chupón más allá de los 3 años.
Un odontólogo determinará la necesidad de una extracción mediante una evaluación clínica. Por lo general, la cirugía se indica si presentas:
Pericoronaritis: Una infección dolorosa en la encía que cubre parcialmente la muela.
Falta de espacio o apiñamiento: Cuando la cordal empuja al resto de la dentadura, alterando tu alineación.
Caries profundas: Debido a su ubicación al fondo de la boca, son piezas difíciles de limpiar, lo que facilita la aparición de caries imposibles de restaurar.
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